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Renegociar una deuda puede ser una excelente opción cuando las circunstancias hacen que cumplir con nuestras obligaciones financieras de la manera que las habíamos estipulado sea prácticamente imposible. Entérate en esta nota de qué se trata y cuándo y cómo puedes acudir a esta alternativa.
Muchas veces los plazos para cumplir con los préstamos pactados con las entidades bancarias, resultan insuficientes para cubrir una deuda y las personas temen no poder cumplir con sus cuotas. En estos casos, es importante entender que existen diversas eventualidades o contratiempos que pueden llevar a alguien a no poder pagar un monto mensual y que la posibilidad de renegociación de una deuda es una posibilidad que debe tenerse en cuenta.
Cuando un cliente reconoce, por la razón que sea, que es incapaz de seguir pagando una deuda, pero está genuinamente interesado en hacerse responsable del monto y cumplir con su obligación con el banco, es posible pedir el refinanciamiento de una deuda a través de una renegociación.
Para garantizar este proceso, es crucial tener en cuenta que una reestructuración es un proceso de carácter excepcional, por lo que se debe corroborar que un cliente es verdaderamente incapaz de continuar con su pago debido a un deterioro en sus finanzas. Una vez esto se verifica, se puede pedir una modificación de las condiciones originales del crédito y optar por unas mucho más convenientes.
Para que se pueda renegociar una deuda, es importante seguir algunos pasos clave y tener en cuenta una serie de consideraciones. A continuación compartimos las más importantes:
- Los deudores deben demostrar que sus créditos presentan moras de entre 30 a 90 días.
- Es importante justificar las razones por las que no se pudo cumplir con los límites anteriormente especificados.
- Una vez se cuenta con esta información, es momento de dirigirse con la entidad bancaria y declarar la incapacidad de pago.
- Dependiendo de las condiciones, el banco analizará la posibilidad de una renegociación y diseñará un nuevo plan de pago en el que se tenga en cuenta las eventualidades de los clientes y los riesgos.
- Una vez se estipulan las nuevas condiciones, la entidad bancaria está en la obligación de notificar al cliente las nuevas circunstancias y en preguntarse si está o no de acuerdo con el contrato.
Es fundamental tener en cuenta que en caso de no cumplir con las nuevas condiciones pactadas, la entidad bancaria está en la obligación de reportar a la persona implicada ante las entidades de riesgo, lo que también implica la baja calificación crediticia del deudor. Por eso, es recomendable analizar a profundidad la situación, las nuevas condiciones y las propuestas, para no tener ningún tipo de problema más adelante.
Cuando se es partícipe de este proceso, los beneficios pueden ser de gran valor y traer al deudor un respiro mientras vuelve a retomar la fortaleza de su vida crediticia. Por eso, tres de las ventajas principales son:
- La reducción del monto de la deuda.
- Evitar que el deudor entre en bancarrota o sea reportado ante las entidades de riesgo.
- Aumentar el plazo de tiempo.
- Mejorar las condiciones de la deuda.
- Evitar eventualidades negativas con acreedores.
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